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BIOGRAFÍA

Andrés Tonini... ¿qué se puede decir del sujeto?

Tal vez que al igual que Schwarz, Schaffler, Petrak, Roffé, Porcayo y otros tantos ciencia ficcioñeros, tiene un apellido un tanto... poco común, digamos.

Nacido en 1968 en México D.F., ha vivido en Huajuapan de León (Oax) y en Tehuacán (Pue). Por ahora radica nuevamente en la capital.

Desertor de las carreras de Médico Veterinario Zootecnista en la BUAP y de Biología en la UNAM. Ha tenido diversos empleos a lo largo de sus andares: aprendiz de relojero, vendedor, fisioterapeuta, socorrista, abarrotero, programador de computadoras... Actualmente trabaja como lepidopterólogo (?) en una empresa de desarrollo sustentable y en sus ratos libres labora como TUM (??) en la Cruz Roja.

Admirador de Sturgeon, Silverberg, Bradbury, Clarke, Ellison y varios otros consagrados. Se aficionó a la CF desde pequeño por películas como "La Guerra de las Galaxias" y programas de TV como "Viaje a las Estrellas", "Perdidos en el Espacio", "Viaje al Fondo del Mar", "Ultramán", "El Hombre Nuclear", etc. De chamaco quería ser astronauta y ninguno de sus amigos le atinaba cuando jugaban al "Matarili".

Hizo sus pininos escribiendo CF en la primaria, fusilándose descaradamente ("recreando", dice ahora) uno de los cuentos que le escuchara a Alejandro Aura en un viejo programa televisivo del CONACYT, donde descubrió la buena CF. Desde entonces ha leído cuanto ha caído en sus manos. Acostumbraba leer "Ciencia y Desarrollo" y "Contactos Extraterrestres" buscando en ambas publicaciones lo mismo: cuentos de ciencia ficción. Años más tarde, al leer casi por accidente "Crónica del gran reformador", de Chavarría, se impactó de tal forma que al día siguiente escribió uno de los cuentos más feos que pueda haber, y no conforme con eso, lo mandó a cierto certamen literario... A raíz de este impulso a pensado seriamente en cambiarse el nombre para evitar que lo relaciones con aquel esperpento.

Le gusta escribir, pero tiene el gran defecto de no terminar sus cuentos. Suele olvidar de qué se trataba el asunto a media historia. Para evitar esto acostumbra anotar la idea general en el primer papel que tiene a la mano... lo cual no sirve de nada de todas maneras (tiene un cajón lleno de ellos).

Nunca ha recibido premio alguno, pero logró publicar un par de cuentos en un fanzine llamado "¡Nahual!" (que, cosa curiosa, él dirigía) y otro más en la revista Asimov.